Usualmente, los padres no son responsables de los actos ilícitos de sus hijos. Sin embargo, son responsables si la causa de las acciones del niño es la negligencia de los propios padres. Aproximadamente la mitad de los estados dictaron leyes sobre la responsabilidad de los menores, que establecen que los padres son económicamente responsables por los actos ilícitos intencionales de sus hijos. Esta responsabilidad, generalmente, se limita a un monto específico de dinero.