Cuando La Raza Influye En Las Propinas, Los Empleados… ¿Tienen Algún Recurso?

Por Linda Holmes, abogada
15 de abril de 2008

No existe nada más irritante que un estudio que demuestre que no somos tan racionales como creemos. Sería muchísimo más fácil ignorarlo.

Tome como ejemplo las propinas en los restaurantes. Usted le deja propina al camarero basándose en la amabilidad, el buen servicio y el extraño poder de la bondad humana que lo atraviesa en ese momento, ¿no es verdad? Redondea para arriba o redondea para abajo, pero esos son los principios que supuestamente deben aplicarse.

Bad Tip, The Attorney Store

Desafortunadamente, un estudio reciente realizado por el experto en propinas Michael Lynn, para el Journal of Applied Social Psychology, señala que los camareros reciben propinas considerablemente diferentes de acuerdo con un factor mucho menos lógico, pero tristemente familiar: la raza. Concretamente, no importa si los clientes son de raza blanca o de raza negra, los camareros de raza negra reciben propinas mucho más bajas que los camareros de raza blanca en el mismo restaurante, en el mismo turno.

Muy a su pesar, usted podría preguntarse si los camareros de raza negra, al menos en el restaurante donde se realizó el estudio, brindaron un servicio de peor calidad que sus colegas de raza blanca. Pero la calidad no parece ser la cuestión. A los camareros de raza negra cuyos servicios fueron calificados con un cinco perfecto en una escala de uno a cinco, se les dejó una propina del 16.6% de la cuenta, mientras que a los camareros de raza blanca con la misma calificación se les dejó el 23.4% de la cuenta. En pocas palabras, el camarero de raza negra que brindó lo que el cliente consideró un servicio perfecto, generalmente recibió una propina de casi un 30 por ciento menos que el camarero de raza blanca que brindó el mismo servicio. Estas cifras son difíciles de explicar.

Para empezar, la propina, desde luego, no representa una de nuestras transacciones económicas más sensatas. Independientemente de su postura en cuanto a si debería dejárseles propina a los baristas (personas que preparan el café) de Starbucks, es incomprensible que el recipiente para las propinas se encuentre en la caja registradora y no en el punto de entrega, lo que significa que usted deja la propina antes de recibir la mayor parte del servicio. Es posible que usted deje su vuelto en el recipiente y tres minutos después descubra que en lugar de su vanilla latte le prepararon un caramel macchiato. Las propinas se han convertido en un complemento habitual y caprichoso de los bajos salarios, en vez de ser una respuesta cuidadosamente analizada a la calidad del servicio recibido. Éste es un extraño lugar para buscar la igualdad.

Pero las diferencias raciales crean un nivel de preocupación completamente distinto. Como observa Lynn, la diferencia que descubrió no sólo es problemática desde las perspectivas de la lógica, la igualdad y la justicia social, sino que también es problemática a nivel jurídico. Si este estudio es correcto, los camareros de raza negra reciben un salario menor que el que reciben los camareros de raza blanca por realizar el mismo trabajo. En términos generales, conforme al Título VII de la Ley de derechos civiles (Civil Rights Act), es ilegal que un empleador ”discrimine a cualquier persona en relación con su remuneración, los términos, las condiciones o los privilegios del empleo debido a la raza de dicha persona”. Pero el empleador, claro está, no es quien deja las propinas. La parte que discrimina es el cliente. A nosotros no nos controlan. No estamos contemplados en la norma, por lo tanto, no pueden demandarnos.

Por supuesto, mientras que los empleadores no tengan que pagar por las propinas, ellos se sumergen en la economía y las cuestiones legales del manejo del restaurante. Según la ley federal y en la mayoría de los estados, un empleador puede pagarle a un empleado menos del salario mínimo si el empleado además obtiene propinas. De hecho, a menos que la ley estatal establezca lo contrario, un empleador puede pagarle a un empleado que recibe propinas tan sólo $2.13 por hora. Sí, eso es dos dólares y trece centavos. El comercio no distribuye las propinas, pero obtiene un importante beneficio de su existencia, por lo tanto, tampoco está totalmente al margen.

La ironía de hacer responsables a los restaurantes en este caso es que el derecho históricamente ha mantenido a los empleadores lo más lejos posible de las operaciones relacionadas con las propinas, ya que las propinas son del empleado que las recibe. Los empleadores deben actuar con mucho cuidado cuando se involucran en la distribución de las propinas. Sólo observe el caso de la empresa Starbucks, que actualmente está siendo atacada por compartir todo el dinero recolectado en el recipiente para propinas con los supervisores de turno. Hemos excluido las operaciones relacionadas con las propinas del análisis o de la participación del empleador, en un intento de proteger a los empleados del manejo deshonesto por parte de los empleadores. Sin embargo, esta falta de análisis ha dado como resultado condiciones de trabajo desfavorables al permitir que los prejuicios de los clientes afecten la remuneración de los empleados.

Parece inevitable que haya que objetarle a la Ley de derechos civiles el hecho de permitir la remuneración a través de propinas –una práctica que el empleador regula, aunque no tiene el control de las propinas individuales. Cuando esto suceda, es posible que obligue a una conversación incómoda acerca de si, al menos por el momento, es tan probable que los clientes discriminemos al dar propinas que, por ley, el empleador no podrá dejarlo completamente en nuestras manos.

Linda Holmes es una escritora independiente en Brooklyn, Nueva York. Previamente ejerció el derecho en el estado de Minnesota y se especializó en derecho laboral y redacción legislativa.

Ayres, Ian. ”The Racial Tipping Point.” New York Times, 28 de marzo de 2008.
http://freakonomics.blogs.nytimes.com/2008/03/20/the-racial-tipping-point/.

Lynn, Michael, Michael Sturman, Christie Ganley, Elizabeth Adams, Mathew Douglas, y Jessica McNeil. ”Consumer Racial Discrimination in Tipping: A Replication and Extension.” Journal of Applied Social Psychology 38, no. 4 (2008): 1045–60.

Título VII de la Ley de derechos civiles (Civil Rights Act) de 1964, 42 U.S.C. §§ 2000e, y siguientes. (2006).