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Derecho Colaborativo

¿Qué es el derecho colaborativo?

El derecho colaborativo es un proceso que se utiliza para resolver asuntos legales sin llegar al tribunal. Es particularmente efectivo en los casos de derecho de familia que involucran hijos o matrimonios que llevan casados mucho tiempo, cuyos cónyuges deben mantener la relación después de que se resuelve el caso. Este proceso también es conveniente para los conflictos sucesorios, los asuntos de negocios y las negociaciones societarias, ya que fomenta las comunicaciones y relaciones futuras positivas.

Una alternativa para evitar litigios:

En un litigio tradicional, las partes preparan el caso para convencer al juez de que su punto de vista debe "ganar". Se destruye toda posibilidad de una relación de confianza y respeto mutuos, ya que se saca a la luz las debilidades, fracasos, faltas y errores de la otra parte en un foro público como el tribunal. En las disputas, nadie es totalmente inocente ni totalmente culpable, y los abogados están capacitados para aprovechar al máximo lo peor de la otra parte. Esto forma parte del trabajo del abogado de litigios. Por eso, los abogados abordan los litigios como una situación donde una parte gana y la otra pierde, aunque, en general, el resultado es una situación donde ambas partes pierden. Y para agregar otra cuota de ansiedad, el juez que interviene en un caso de familia tiene la responsabilidad de tomar decisiones sobre los hijos, la propiedad inmueble y el dinero de personas que no conoce ni puede conocer realmente. El derecho colaborativo ofrece una alternativa al controvertido proceso del litigio.

El proceso del derecho colaborativo:

Para resolver un caso a través del derecho colaborativo se necesita un equipo formado por las partes, sus respectivos abogados, uno o más consejeros en comunicación y un asesor financiero imparcial. La composición del equipo varía según el estado.

El equipo participa en una serie de reuniones de conciliación en las que todos acuerdan aceptar normas de comunicación rigurosas ideadas para fomentar la cortesía y el respeto. Las partes y sus abogados pueden hablar libremente durante estas reuniones. El consejero en comunicación es un profesional de la salud mental que ayuda a controlar las emociones y a que las partes expresen, sin restricciones, sus necesidades e intereses. El asesor financiero imparcial ayuda a recopilar información financiera y a planificar las futuras opciones, en materia de finanzas, para las partes. Si se necesitan otros expertos, las partes acuerdan su contratación para el fin en cuestión, en lugar de contratar a dos expertos rivales. Las reuniones son confidenciales para garantizar una comunicación franca y eficiente.

Negociaciones que responden a los intereses de ambas partes:

Aun en los casos muy complicados, el proceso funciona, porque los profesionales que lo llevan adelante están entrenados para resolver problemas de acuerdo a los intereses de ambas partes. Durante el transcurso del proceso, se atienden y consideran las necesidades e intereses de ambas partes en un ámbito seguro, donde éstas cuentan con el apoyo de sus abogados. Esto lleva a abordar el caso como una situación en la que ambas partes ganan.

Generalmente, cuando las personas participan en un conflicto legal, existen numerosos problemas, y uno de los más grandes es la comunicación. El proceso colaborativo no es necesariamente algo sencillo: el divorcio y otros conflictos son siempre difíciles; sin embargo, con las negociaciones colaborativas, las partes pueden obtener mejores resultados.

La metáfora clásica para explicar la diferencia entre un litigio y las negociaciones colaborativas es el caso de la naranja: el juez se encuentra ante un caso en el que la parte uno y la parte dos quieren la misma naranja. El juez hace lo correcto conforme a las leyes: corta la naranja por la mitad y le da una mitad a cada parte. Pero a ninguna de las partes les sirve sólo la mitad de la naranja: esta es una situación en la que ambas partes pierden. Si el juez hubiese tenido tiempo para escuchar (generalmente no lo tienen), quizá se habría dado cuenta de que la parte uno quería la cáscara de la naranja para hornear un pastel, y la parte dos, el jugo para tratar un resfriado. El juez podría haber repartido la naranja para que las dos partes quedaran totalmente satisfechas y así lograr una situación en la que ambas partes ganan.

El derecho colaborativo puede ser la opción adecuada si las partes en conflicto desean reconstruir o continuar una relación, en lugar de romper totalmente el vínculo.

Si desea obtener más información sobre el derecho colaborativo visite www.necollab.com y www.collaborativepractice.com.

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