COLUMNA: La ley en la vida
cotidiana

Linda Holmes,
doctora en leyes

El caso de
las muñecas genera preocupación por parcialidad en el jurado

11 agosto de 2008

Cuando estamos en
manos de otras personas, ¿qué tan justos podemos esperar que sean?

Parece una
pregunta abstracta, pero resultó muy oportuna después del último giro
inesperado que dio la feroz batalla entre Mattel, fabricante de la emblemática
muñeca Barbie, y su rival, MGA, que hace la famosa muñeca Bratz. En el año 2004,
Mattel demandó a Carter Bryant, un ex empleado que, según la compañía, creó la
muñeca Bratz mientras aún tenía un contrato con Mattel, en el que le cedía los
derechos de sus inventos o ideas. Sin embargo, más tarde, llevó la idea a MGA, la cual ganó miles de millones de
dólares con las muñecas Bratz. Desde entonces, Mattel y MGA han estado en litigio constante. El CEO de MGA, Isaac Larian, quien resulta ser iraní,
fue una figura clave en el caso.

Mattel obtuvo una
victoria casi completa gracias a la votación del jurado, compuesto por 10
personas, que determinó que la mayoría de los bocetos de las muñecas Bratz
fueron creados mientras el contrato entre Bryant y Mattel aún estaba vigente.
Sin embargo, antes de la etapa del juicio en la que se estiman los daños, un
miembro del jurado envió una nota al juez en la que le contaba una perturbadora
historia sobre las deliberaciones.

Finalmente, el
tribunal habló con todos los miembros del jurado y supo que “el miembro Nº
8”, una mujer que afortunadamente se mantiene anónima, le había contado al
grupo que su esposo, abogado, había representado a clientes iraníes y que éstos
“son tercos, groseros, avaros, ladrones y que roban ideas de otros”.
De acuerdo con la orden del juez, mediante la cual el miembro del jurado Nº 8
fue expulsado, la mujer hizo estos comentarios después de que el jurado había
llegado a un acuerdo respecto de todas las cuestiones que se tomaron en cuenta
para decidir el veredicto final, pero antes de que el jurado emitiera dicho
veredicto.

Además, la orden
del juez destaca que, de acuerdo con su investigación, el jurado criticó
duramente al miembro Nº 8. El presidente del jurado criticó los comentarios en
ese mismo momento, y “varios de los otros miembros del jurado también
mostraron su desaprobación respecto de los comentarios hechos por el miembro Nº
8, algunos de ellos, muy enfáticamente”. La mayor preocupación de uno de
los miembros del jurado no era si debía desconfiar de Larian; sino más bien el
hecho de terminar solidarizándose con MGA, por el enojo que le causaban los comentarios.

MGA y
Larian, que había sido nombrado personalmente en la demanda, no se quedaron
satisfechos con la expulsión del miembro del jurado y solicitaron la anulación
del juicio. El juez decidió no otorgarla, en parte porque el jurado parecía
haber desaprobado en bloque la actitud del miembro del jurado Nº 8. El juez
comentó: “Si todos los jurados de este país reaccionaran ante el racismo
del modo que lo hizo este jurado, tendríamos un mejor sistema judicial”.

La respuesta de
Mattel ante la petición de anulación de MGA ofrece una visión inquietante sobre la posición
de un demandante victorioso que defiende un veredicto ciertamente viciado por
la conducta de uno de los 10 miembros del jurado. Debido a los comentarios del
miembro del jurado Nº 8, es imposible estar seguros de que MGA haya sido tratada de manera justa. Eso no
significa que los otros nueve miembros del jurado no actuaron con justicia al
emitir el veredicto unánime, ni tampoco que el resultado habría sido diferente
si el otro miembro hubiese tratado a la compañía justamente, pero una compañía
que lucha por su vida, ¿no se merece un trato justo de cada uno de los miembros
del jurado?

Responder a esta
pregunta y, sobre todo, decidir qué hacer con la respuesta, no es fácil. Dado
que los miembros del jurado informaron que llegaron a un acuerdo sobre los
aspectos que hicieron que MGA perdiera el caso antes de que el miembro del
jurado Nº 8 dijera algo, sería difícil argumentar que sus comentarios
influyeron en el veredicto. Lo único que pudo alegar MGA fue que el comentario del miembro Nº 8
era prueba de la parcialidad que reveló tener en el juzgado: no que el
comentario condicionó a los otros miembros, sino que dicho comentario demuestra
que no pudo haber sido justo.

En pocas
palabras, el problema con la posición de MGA es que los tribunales odian absolutamente meterse
en las salas del jurado, sin importar los problemas que surjan en ellas. Tomemos
el caso Tanner contra los Estados Unidos, en el cual un miembro del
jurado declaró que varios de sus compañeros estaban ebrios, consumían drogas y
se dormían durante el juicio. Sin embargo, la Corte Suprema de los Estados
Unidos aplicó una norma probatoria existente que excluye terminantemente toda
declaración de un miembro del jurado sobre la calidad de los procesos internos
de los demás miembros. Si hubiese ocurrido algo externo, como una
manipulación, amenazas o la introducción de información externa (p. ej. un
periódico llevado por uno de los miembros del jurado), la cuestión sería
diferente. Pero la norma excluye, en gran parte, a los tribunales de cuestiones
tales como considerar si un miembro del jurado era inteligente o torpe, ingenuo
o astuto, si prestaba atención o miraba al techo, e incluso si estaba ebrio o
sobrio. La cuestión en el caso de MGA es si la norma probatoria también excluye la
evaluación de los prejuicios raciales de un miembro del jurado.

Tengamos en
cuenta que todo esto puede investigarse durante el proceso en el que se
interroga al jurado (voir dire), es decir, cuando el tribunal y los
abogados les hacen preguntas a los potenciales miembros del jurado. Aquellos
pueden tratar descubrir el grado de inteligencia de un miembro del jurado o la
probabilidad de que éste beba durante el juicio. El problema surge cuando el
carácter irrevocable del veredicto se ve alterado por el intento de volver a
evaluar la calidad de las opiniones de los miembros del jurado, al tener en
cuenta las declaraciones que éstos hayan hecho. Las consecuencias posibles son
obvias: los miembros del jurado son acosados después del hecho, para que hagan
declaraciones sobre las deliberaciones; se intenta determinar cuál es límite
entre la experiencia de vida de un miembro y sus prejuicios… casos que nunca
terminan.

Es interesante
preguntarse: ¿Qué prefiere, un miembro del jurado torpe o racista? ¿Un miembro que se
duerme durante el juicio o uno que es parcial y tiene prejuicios contra usted?
Quizá un miembro del jurado parcial puede dejar de lado sus prejuicios y
concentrarse en las pruebas; de hecho, esto es lo que se le pide a toda persona
que integra un jurado. Un miembro que no presta atención no puede siquiera
considerar las pruebas. De cualquier modo, no ha sucedido lo que a todos nos
gustaría: un grupo de personas que toman decisiones sobre un caso basándose sólo en
las pruebas.

Sin embargo, a
diferencia de los jurados que tienen sueño o están ebrios, los que tienen
prejuicios raciales no afectan a todos del mismo modo. En una situación
legalmente menos comprometedora, todos corremos el riesgo de que nos toque en
suerte un miembro del jurado que se duerma, beba o no entienda los argumentos
simples. Pero un miembro con prejuicios raciales perjudica particularmente a
los grupos raciales más comúnmente discriminados. En teoría, a todos nos puede
tocar ser juzgados por un miembro del jurado racialmente hostil, pero el
resultado no será el mismo si el acusado es irlandés o iraní.

El caso Bratz no
es tan alarmante, porque sólo un miembro del jurado de un grupo unánime de 10
estaba comprometido, y porque los otros jurados parecen haber reaccionado
apropiadamente. Pero no queda claro, basándonos en el caso Tanner, si el
resultado sería diferente, si varios de los miembros del jurado, o los demás,
hubiesen aprobado sus comentarios en lugar de condenarlos. Si surge un caso
famoso de ese tipo, la prudencia de seguir tratando los prejuicios raciales de
un miembro del jurado del mismo modo en que se trata la falta de atención o la
mera insensatez, indudablemente, será sometida a un análisis más riguroso.

Referencias

Bryant v. Mattel, Inc., No. CV 04-9049 (C.D. Cal.
2008).

Keating, Gina. “Bratz juror dismissed, MGA
seeks mistrial”
. Reuters.com, 25 de julio de
2008.

Mattel’s Opp. to Defs.’ Mot. for
Mistrial
, Bryant v. Mattel,
Inc.
, (C.D. Cal. 31 de julio de 2008) No. CV 04-9049.

Tanner v. United States, 483 U.S. 107 (1987).

U.S.
District Court Southern District of California. Civil
minutes: order regarding juror No. 8
. 25 de julio de 2008.