COLUMNA: La ley en la vida cotidiana

Por Linda Holmes, abogada

29 de julio de 2008

Cuando un jefe de policía anuncia que tomará medidas contra el uso de pantalones caídos se convierte en un blanco fácil. Quizás entenderás, pues, porque me pregunto: ¿Qué no tiene algo más importante que hacer?

El 26 de junio, el jefe de policía de Flint, Michigan, David Dicks, emitió un memorándum en el que les informo a los oficiales que citaran a toda persona que “use pantalones y/o ropa interior por debajo de la cintura de manera tal que sus nalgas queden al descubierto”. Agregó: “Esta expresión propia de inmoralidad va más allá de la libertad de expresión. Constituye exposición indecente y conducta contraria al orden público”.

Literalmente, el memorándum sólo se refiere a las personas que “exhiben sus nalgas”, lo cual concuerda con la ordenanza municipal que prohíbe “la exposición de los genitales, el pubis y las nalgas del hombre o la mujer, o los senos de la mujer” en público. Hasta aquí, todo bien. Si exhibes las nalgas en público, la policía podrá enfrentarte.

Interpretación incoherente

Pero, Dicks piensa que la ley abarca aun más. Quiere que cualquier pantalón caído sea delito, aunque lo único que se vea debajo de éstos sea ropa. Ni piel, ni nalgas: ropa. Por ejemplo, un hombre puede usar un calzoncillo corto, y arriba de éste, otro calzoncillo tipo boxer y, por encima, un pantalón prendido a la altura de la cadera de tal manera que el boxer queda al descubierto. Aunque las nalgas del hombre no están expuestas, sino más bien cubiertas totalmente por dos capas de ropa (el calzoncillo corto y el boxer), Dicks lo citaría por exposición indecente, ya que usar pantalones que cuelguen por debajo de la cadera es una “expresión propia de inmoralidad”. (Seguramente, el calzoncillo corto  y el boxer serían aceptables. Es el agregado del pantalón que cae por debajo de la cadera y deja asomar las nalgas lo que va en contra de lo que se espera).

A medida que la controversia aumentaba, el diario Detroit Free Press publicó un video en Internet que muestra cuando Dicks detiene a cuatro jóvenes que usan pantalones caídos. Tres de ellos no exhiben ni la piel de las nalgas ni ropa interior, ya que las largas camisas que llevan puestas cubren la cintura del pantalón. Dicks tiene que detenerlos y subirles la camisa para poder ver algo. El cuarto joven lleva un calzoncillo tipo boxer que sobresale sólo una pulgada de la cintura del pantalón. A todos, Dicks les dice que llevar ropa interior que sobresalga de los pantalones, aunque esté debajo de la camisa, es exposición indecente y les advierte que pueden ser arrestados por ello. Uno de los jóvenes le pregunta incrédulamente: “¿Cómo es ilegal esto?” Dicks le responde: “Solamente te lo digo”.

No existe manera lógica de concluir que la ordenanza autoriza la conducta de Dicks en el video. Hasta su propio memorándum se refiere a citar sólo a las personas que “exhiben las nalgas”. Asimismo el diario Detroit Free Press informó que la explicación que Dicks dio respecto de la norma fue la siguiente: “Usar pantalones por debajo de las nalgas de manera que la ropa interior quede a la vista es una conducta contraria al orden público. Usar pantalones caídos que dejen asomar la piel de las nalgas es exposición indecente. Y, usar pantalones caídos que no cuelguen completamente por debajo de las nalgas, pero que dejen la ropa interior a la vista conlleva una advertencia de parte de la policía”. Sin embargo, en el video, aunque ninguno de los jóvenes está exhibiendo la piel de las nalgas, Dicks les dice que están cometiendo exposición indecente. Ni siquiera respeta su propia interpretación. Tampoco está claro cómo, desde el punto de vista legal, la cintura de un calzoncillo tipo boxer que sobresale de la cintura de un pantalón puede dar lugar a una advertencia, si ni siquiera se trata de exposición indecente o conducta contraria al orden público. Las advertencias sólo se hacen ante un presunto delito real. No existe algo como “Esto no nos gusta, pero como no es un delito realmente, le hacemos una advertencia”. Su interpretación parece no tener un fundamento legal coherente. Y, en el video, Dicks ni siquiera la respeta.

Violación de derechos constitucionales y civiles

De hecho, probablemente todos los cacheos que se muestran en el video sean inconstitucionales. Según el caso Terry contra Ohio, la policía debe tener sospecha razonable de un delito para poder esculcar a una persona en la calle. Dado que estos jóvenes no violan la ordenanza que prohíbe la exposición indecente, no existe sospecha razonable de un delito. En consecuencia, todas las detenciones que se registran en el video violan la prohibición de realizar búsquedas y confiscaciones arbitrarias establecida en la cuarta enmienda de la Constitución estadounidense. Asimismo es imposible que los ciudadanos puedan entender qué es supuestamente ilegal y qué no, si el mismo Dick pasa por alto las dudosas normas que él explicó ante la prensa.

Como si la violación de los derechos constitucionales no fuera suficiente, existen, además, otros problemas. El “uso de pantalones caídos” generalizado entre los jóvenes negros plantea cuestiones obvias relacionadas con los perfiles raciales y la discriminación de ciudadanos por razones de edad y género.

Al principio, hasta suena gracioso: a un jefe de policía le molesta el uso de los pantalones caídos. Sin embrago, el video es perturbador. En és te se ve a un jefe de policía que detiene y registra a ciudadanos por una conducta que no es ilegal, diciéndoles que sí lo es y amenazándolos con arrestarlos, si no obedecen sus órdenes sobre inmoralidad. Incluso a uno de los jóvenes le da a entender que para cumplir la ley debe usar cinturón. Los jóvenes no saben que la ley se aplica sólo a “la exhibición de las nalgas”. Cuando el jefe de policía les explica de qué se trata esta ley, probablemente le creen, en este caso, en perjuicio de ellos mismos.

Alertada por el video, la Unión Americana de Libertades Civiles (American Civil Liberties Union o ACLU, por sus siglas en inglés) le escribió a Dicks, y le pidió que dejara de acosar a los jóvenes que no cometieron ningún delito. Entre otras cosas, Dicks respondió que no considera que su política sea ilegal, en parte, porque él simplemente advierte a las personas, y dijo: “No entiendo por qué hacer una advertencia constituye una violación de los derechos civiles”. Al menos, Dicks debería recordar que no se puede detener y hacer advertencias a las personas que no han hecho nada ilegal, del mismo modo que no puede citárselas por eso.

Dicks se ocupa de hacer cumplir la ley, pero no es la ley. Puede detener a los ciudadanos sólo para hacer cumplir leyes que existen. Tenga razón o no en querer prohibir el “uso de pantalones caídos”, no está autorizado a hacerlo. A menos que se modifique la ley o Dicks proponga alguna otra teoría, el “uso de pantalones caídos” constituye un delito sólo si existe exhibición de las nalgas. Esto significa mostrar la piel, no la ropa interior. Además, dicha exhibición debe ser en público, no delante de un oficial de policía que te ponga contra un automóvil y te suba la camisa.

No se trata de determinar si los pantalones caídos son de mal gusto, ridículos o una falta de respeto. Tampoco se trata de si una persona tiene ganas de ver la ropa interior de otra. No existe ninguna ley que nos obligue a usar sólo lo que otras personas deseen ver. La ordenanza que prohíbe la exposición indecente es específica. No permite que la policía defina “indecente” como le parezca. En todo caso, si Dicks cree que debería existir una ley que prohíba los pantalones caídos, puede proponer una. Mientras tanto, detener a los jóvenes por “expresión propia de inmoralidad”, cuando, en realidad, no están violando ninguna ordenanza, constituye una violación de los derechos constitucionales y un abuso de autoridad.

Linda Holmes es una escritora independiente en Washington, D.C. Previamente ejerció el derecho en Minnesota y se especializó en derecho laboral y redacción legislativa.

Referencias

American Civil Liberties Union of Michigan. Letter to Flint, Mich., police Chief David R. Dicks. 14 de julio de 2008.

Dicks, David R. Memo to all sworn personnel of the Flint, Mich., police department. 26 de junio de 2008.

Flint, Mich., Code of Ordinances § 31-12 (1978).

Guardian.co.uk. “Police chief refuses to yield on saggy pants crackdown.” 21 de julio de 2008.

Schmitt, Ben. “Flint cops crack down on sagging pants.” Detroit Free Press, 8 de julio de 2008.

Schmitt, Ben, and Marcin Szczepanksi. “Flints top cop battles saggy pants.” Detroit Free Press, video en línea (acceso del 24 de julio de 2008).

Terry v. Ohio, 391 U.S. 1 (1968).