Columna: La ley en la vida cotidiana

Por Linda Holmes, abogada

14 de julio de 2008

Las placas de automóviles con inscripciones cristianas crean un problema constitucional

Antes, las placas de auto eran cosas simples. Un niño podía tratar de aprender en un viaje cómo eran las placas de los 50 estados y anotarlas en una lista. Pero esto ya no es posible.

License PlateMuchos estados han reemplazado sus placas comunes con galerías que contienen una gran variedad de placas especiales que promueven organizaciones, universidades, instituciones benéficas y la importancia de salvar al manatí. Los programas de placas especiales no sólo alimentan nuestro deseo ilimitado de expresarnos como individuos sino que también generan ganancias, tanto para las organizaciones que los patrocinan como para los estados.

También colocan a los estados en una situación problemática. Carolina del Sur lo está aprendiendo luego de aprobar una legislación que autoriza la fabricación de placas que exhiben la frase “I Believe” (yo creo, en español), que expresamente promueve el cristianismo. El mensaje que exhibe la frase “I Believe” en la placa también contiene una cruz y un vitral. Éste no es un intento de provocar un compromiso universal, que incluya a toda fe y creencia. Es una imagen de la iglesia cristiana. Como era de esperarse, no se ofrecen otras placas con la frase “I Believe” que promuevan otras religiones. Tampoco se ofrecen placas que exhiben la frase “I Don’t Believe” (“Yo no creo”, en español). Y como también era de esperarse, ya se entabló un juicio al estado. Aunque los tribunales han adoptado diferentes enfoques en los casos relacionados con placas de automóviles en el pasado, el futuro de las placas con la frase “I Believe” parece desalentador, más allá del enfoque que triunfe.

¿Quién representa a quién?

Lo que hace que estas placas sean controvertidas desde el punto de vista legal es que no está claro a quién pertenecen las opiniones que expresan. Por un lado, la popularidad de la vanidad y de las placas especiales demuestra el deseo compulsivo de expresar nuestro individualismo en todos los ámbitos. Por otro lado, en el diseño de una placa especial aparece el nombre del estado. Es un identificador emitido por el gobierno que un conductor debe exponer para cumplir con la ley. Por lo tanto, adquiere el aspecto de un documento del gobierno.

De hecho, la cuestión sobre las escrituras de las placas como “expresión privada” o “expresión del gobierno” ha sido el tema central en controversias previas de este tipo. Cuando el gobierno habla por sí mismo, generalmente, puede favorecer un punto de vista en lugar de otro. En cambio, cuando el estado regula la expresión privada a través de un medio de debate público, eso no es posible.

Cuando, hace algunos años, varios estados ofrecieron la placa especial que exhibía la frase “Choose Life” (“Elige la vida”, en español) a pedido de los que se oponen al aborto, estalló la controversia. Las placas superaron el escrutinio de todos los tribunales, en general, porque los demandantes no tenían buena reputación. La excepción, curiosamente, fue el programa de Carolina del Sur, que fue rechazado por el Tribunal de Apelaciones del Cuarto Circuito.

El tribunal declaró que representaba una violación a la constitución y concluyó que la placa constituía, al menos en parte, una expresión privada. El fallo estableció que el programa de placas especiales constituía un medio de debate público para que los ciudadanos se expresen. Luego, el tribunal aplicó la jurisprudencia existente sobre medios de debate público. Concluyó que el estado no puede crear un medio de debate de este tipo al fabricar una placa que permita que un participante del debate exprese su punto de vista y los que opinan diferente no tengan la misma posibilidad.

El estado, sin embargo, argumentó que las placas que exhibían la frase “Choose Life” representaban la expresión del gobierno. Por lo tanto, así como pueden promover mensajes como “no abandonen la escuela” o “no contaminen”, pueden elegir defender a una parte sobre una cuestión de política pública, como la cuestión del aborto y de la adopción, pero no a la otra parte.

Cómo llegaron las placas a la prensa

Para comprender por qué las placas que exhiben la frase “I Believe” representan un problema, es importante saber que hay dos formas de aprobar una placa especial en Carolina del Sur. La primera no involucra a la legislatura. Una organización no lucrativa (por ejemplo, un grupo que se dedica a luchar contra una enfermedad) presenta una solicitud para que se realice una placa con el nombre y el emblema de la organización ante el Departamento de Vehículos Motorizados (Department of Motor Vehicles o DMV, por sus siglas en inglés). La organización prueba que existen 400 personas comprometidas a comprar la placa o deposita $4,000. Si se aprueba la placa, comienza a fabricarse.

La otra forma de crear placas comienza en la legislatura, que aprueba un proyecto de ley. Una vez aprobada la ley, la placa puede circular en las calles tan pronto como se reciban las 400 solicitudes o los $4,000 de la organización patrocinadora. De esta forma se aprobó la placa que exhibe la frase “I Believe”. La legislación autorizó el mensaje y la cruz. Incluso, autorizó el vitral.

Los dos procesos presentan diferencias importantes. El método del DMV tiene limitaciones estrictas sobre lo que puede exhibir la placa. Específicamente, la organización sólo puede exhibir su nombre y su emblema, pero no otro tipo de texto. Esta es la razón por la que una organización de ateos no puede crear una placa que diga “I Don’t Believe”. También es la razón por la que, si otra organización religiosa crea una placa que proclama sus creencias, necesariamente será menos complicada que la placa que expresa “I Believe”. Por ejemplo, una placa que promueva una organización judía podría exhibir su emblema pero no podría crear una escena completa parecida a la de la cruz, el vitral y el esquema de color de la placa cristiana.

La legislatura autorizó las placas que expresan “I Believe” por cuenta propia. Sin embargo, cuando la creación de una placa comienza con una solicitud de una organización, el DMV tiene una amplia facultad para rechazar la solicitud de la organización por razones tan elásticas como “no promueve una imagen positiva para el estado”, “no tiene aprobación estatal”, “volumen de trabajo” (es decir, el volumen de trabajo del departamento), “litigios en otros estados” o, aunque parezca sorprendente, “es controversial”. Debido a que el DMV aparentemente puede rechazar el diseño por cualquier motivo, desde “a algunas personas puede disgustarle” hasta “estamos muy ocupados”, indudablemente no hay garantía de que una organización de ateos (o musulmanes, judíos, wiccanos o cuáqueros) pueda obtener una placa especial, incluso la placa limitada sin texto.

La placa cristiana, en pocas palabras, tiene una ventaja, con aval legislativo, sobre el resto de las placas que pueden exhibir las personas en desacuerdo con el mensaje “I Believe” (implícitamente con el mensaje “Yo creo en el cristianismo”).

Fundamentos legales cuestionables

Lo interesante de la placa que exhibe la frase “I Believe” es que tiene la apariencia de ser ilegal más allá de cómo se la analice. Si las placas especiales representan una expresión privada, son parte de un medio de debate público limitado. Si ese es el caso, indudablemente el gobierno no puede otorgarles solamente a los cristianos la posibilidad de expresar su religión en la parte trasera de sus vehículos. No puede dar ventajas a los titulares de placas cristianas sobre el resto. Por otro lado, si las placas especiales representan la expresión del gobierno, esto quiere decir que el gobierno apoya directamente al cristianismo y esto viola la cláusula de establecimiento de la Constitución de los Estados Unidos, que impone la separación de la iglesia y el estado.

No se sabe por qué es tan importante para las personas colocar mensajes en sus placas como si fueran calcomanías, cuando todos somos libres de transmitir esos mensajes a través de, justamente, las calcomanías. Lo que sí queda claro es que, a menos que haya un cambio importante en la forma en que se aplica la ley, la placa que exhibe la frase “I Believe” no perdurará.

Linda Holmes es una escritora independiente en Washington, D.C. Previamente ejerció el derecho en el estado de Minnesota y se especializó en derecho laboral y redacción legislativa.

Referencias

Complaint, Summers v. Adams, Case No. 3:2008cv02265 (D.S.C. 19 de junio de 2008).

Planned Parenthood of South Carolina, Inc. v. Rose. 361 F.3d 786 (4th Cir. 1994).

S.C. Rev. Code Ann. § 56-3-8000, -8100 and -630.