En
general, la policía no puede allanar un domicilio si no cuenta con una orden judicial para hacerlo. La orden debe especificar qué es lo que la policía está buscando y en qué lugar es probable que lo encuentren. El allanamiento se limita a áreas donde es razonable creer que podría encontrarse lo que se está buscando.

Hay dos situaciones en que la policía puede allanar un domicilio sin una orden judicial: si el ocupante está de acuerdo con el allanamiento o si las circunstancias lo exigen, como por ejemplo:

  • Si la policía tiene motivos para creer que la vida de una persona está en peligro.
  • Si un sospechoso está a punto de escapar.
  • Si alguien podría destruir la evidencia.

Si no hay tiempo de obtener una orden judicial del tribunal, se le permite a la policía allanar un domicilio sin autorización.