El final de MAVNI: servicio militar y caminos hacia la ciudadanía

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por Kathleen Davies

Allá por 2009, el Departamento de Defensa implementó un nuevo programa llamado MAVNI (Military Accessions Vital to National Interest). Estas adhesiones no eran tecnológicas o financieras sino más bien, recursos humanos reales. Eran reclutas militares potenciales que poseían habilidades lingüísticas o médicas especiales. Estos reclutas vinieron de fuera de los Estados Unidos, principalmente de la India, China, África y el sudeste asiático. A cambio de sus habilidades, a los reclutas de MAVNI se les ofrecía un camino expedito hacia la ciudadanía de Estados Unidos. Los reclutas tenían que estar en los EE.UU. legalmente, ya fuera como refugiados, solicitantes de asilo, titulares de visas, inmigrantes con Estatus de Protección Temporal o beneficiarios del DACA. Los reclutas médicos debían poseer experiencia en un campo en el que las fuerzas armadas sufrieran escasez; los expertos en idiomas debían demostrar competencia en alguno de 50 idiomas, desde el amárico hasta el yoruba. Todos los reclutas MAVNI tenían que dominar el inglés y debían alistarse por un período de tres a cuatro años, según el programa. Los reclutas que demostraban la experiencia necesaria y cumplían con otros requisitos, podían solicitar la ciudadanía sin obtener antes el estatus de residente legal. El programa parecía ofrecer el equilibrio ideal de oferta y demanda: inmigrantes talentosos que querían la ciudadanía y las fuerzas armadas que querían sus cualificaciones. Pero en los últimos meses, se ha suspendido este programa y se ha despedido a los reclutas de forma rápida y reservada, generando incertidumbre y controversia.

Para comprender la controversia actual, es útil comprender algunas de las inquietudes que han acosado al programa casi desde el principio. En 2016, impulsada por las preocupaciones sobre el terrorismo y la seguridad nacional, el gobierno de Obama pidió verificaciones de antecedentes más extensas para los reclutas de MAVNI. Si bien ningún recluta MAVNI ha sido acusado de terrorismo, bajo el peso de estos nuevos requisitos, prácticamente se detuvo el programa. Se suponía que los reclutas que se alistaran en el programa empezarían la capacitación básica en el plazo de un año después de aceptar ingresar en el mismo. Sin embargo, las verificaciones de antecedentes adicionales no siempre se pudieron completar dentro de ese plazo de tiempo limitado. Incluso aunque se extendió el período para ingresar en la capacitación básica hasta tres años, las verificaciones de antecedentes plantearon un problema, ya que obtener registros precisos de los países de origen de los reclutas suele ser difícil.

Los obstáculos para el programa MAVNI solo han crecido con el tiempo. En octubre de 2017, la administración de Trump reiteró la necesidad de las verificaciones de antecedentes adicionales. Recientemente, comenzaron a surgir informes de que a unos 40 reclutas que habían sido aceptados en el programa y que, en algunos casos, habían comenzado a prestar servicios, se les notificó que iban a ser despedidos. A algunos reclutas se les dijo que no habían pasado alguna de las verificaciones cruciales de antecedentes, mientras que otros dicen que no se les dio ninguna razón. El futuro sigue siendo incierto para unos 1.000 reclutas más. Algunos funcionarios han expresado su preocupación sobre si los reclutas de MAVNI tenían vínculos con inteligencia extranjera o si pudiesen estar siendo manipulados por ella. Pero la fundadora del programa, la teniente coronel retirada Margaret Stock, cree que el proceso de investigación es demasiado extenso y demasiado metódico para que ocurran tales lapsos. Si bien el peligro del programa para la seguridad nacional puede estar siendo sobrevalorado, el peligro que representa su terminación para los potenciales reclutas es muy real. El hecho de que estos reclutas sean despedidos los pone en riesgo. Para alistarse en las fuerzas armadas, los reclutas deben prestar un juramento de lealtad a los EE. UU. Si se devuelve a sus países a los reclutas de MAVNI, pueden ser el blanco de malos tratos o incluso ser arrestados y encarcelados. Los reclutas de MAVNI pueden solicitar asilo, pero esas peticiones pueden agregar años a un proceso que ya de por sí es largo.

El Departamento de Defensa sostiene que el problema es la burocracia, no la intolerancia, y que simplemente están realizando el tipo de verificación de antecedentes que el programa debería haber exigido desde el principio. Pero ya sea porque estas acciones se deriven del deseo de ser minucioso o del temor hacia los inmigrantes, el destino del programa MAVNI resalta tanto las crecientes preocupaciones de los EE. UU. sobre la seguridad nacional, como la precariedad de los derechos de los inmigrantes. Incluso las habilidades extraordinarias y la voluntad de participar en el servicio militar no son suficientes para aislar de estos problemas a los posibles inmigrantes.

 

Kathleen Davies es redactora de GetLegal.com. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan, ha ejercido la abogacía y ha sido profesora de redacción legal y abogacía.