Las implicancias legales de los vehículos sin conductor   

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Los vehículos autónomos, es decir, aquellos vehículos que funcionan sin conductores humanos, se han vuelto una característica común de los paisajes urbanos a lo largo y a lo ancho del territorio estadounidense. Los estados han empezado a aprobar leyes que regulan los vehículos autónomos, o los sistemas de conducción autónoma (ADS, por sus siglas en inglés). Estas leyes pueden especificar cuándo y cómo se utiliza un ADS o exigir que se realicen estudios antes de implementar ese tipo de sistema.

En 2017, 33 estados habían presentado proyectos de ley relacionados con los vehículos autónomos, y 29 de ellos contaban con legislación aprobada. Las leyes pueden tomar diferentes formas. Muchas leyes sobre los ADS simplemente exploran el potencial de la tecnología. En muchos estados, se han aprobado leyes diseñadas para desarrollar, evaluar e implementar la tecnología de conducción autónoma, como, por ejemplo, en Arizona, Florida, Massachusetts, Ohio, Washington y Wisconsin. Otras leyes se centran específicamente en fomentar prácticas determinadas. Por ejemplo, Alabama promulgó una ley de “pelotón de camiones” que le permite a un grupo de camiones comerciales, que operan a velocidades coordinadas por un sistema de coordinación electrónico, recorrer distancias más cortas de las normalmente permitidas. Otros estados, como Indiana, Kentucky, Misisipi y Nevada, han promulgado leyes similares. Dichas leyes establecen la exención a las normas de tránsito ordinarias bajo el supuesto de que la tecnología de conducción autónoma facilita un frenado más rápido y un control más preciso de la distancia. A su vez, los pelotones también pueden ahorrar combustible y reducir los retrasos en el transporte de mercadería.

Otros estados quieren recolectar y estudiar los datos generados por los mismos vehículos, o los datos relacionados con el uso y la seguridad de los vehículos. Por ejemplo, en Dakota del Norte se le exige al Departamento de Transporte (Department of Transportation) que controle los datos recolectados por los vehículos autónomos. En California se les exige a las compañías que controlen categorías de datos específicas, como, por ejemplo, la cantidad de veces que un sistema autónomo se desconecta y requiere que un conductor humano tome el control.

Aparte de la abundancia de nueva legislación relativa a los sistemas de conducción autónoma, esta tecnología podría también dar lugar a otros cambios en la ley. Por ejemplo, los ADS plantean interrogantes respecto de la responsabilidad. En caso de un accidente, las leyes ordinarias de negligencia al conducir podrían no aplicarse. Bajo circunstancias normales, un conductor (y su seguro) deben indemnizar a la víctima por los daños producidos en un accidente. Sin embargo, ante la ausencia de un conductor humano, la responsabilidad podría semejarse más a la responsabilidad de los productos, de modo que la responsabilidad se traslada a la compañía que opera el vehículo (en el caso de un vehículo comercial) o a la compañía que creó la tecnología. A medida que la tecnología autónoma se vuelva más popular, indudablemente cambiará no solo el panorama urbano, sino también el legal.

 

Kathleen Davies es redactora de GetLegal.com. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan, y ha ejercido el derecho e impartido cursos de redacción jurídica e incidencia política.