Manipulación de cierres digitales: Las nuevas leyes y los smartphones

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A todos nos pasa: el Smartphone que se supone que debe hacer tu vida más fácil y manejable de pronto sufre un fallo técnico. No tienes ni el tiempo ni el dinero para enviarlo a reparar, pero sabes lo suficiente como para repararlo tú mismo, así que tratas de hacer una reparación rápida. Hasta hace muy poco, esa reparación rápida se habría considerado ilegal. La Digital Millennium Copyright Act (DMCA), aprobada por el Congreso en 1999, ilegalizó “sortear una medida tecnológica” que controla el acceso a cualquier trabajo protegido por la DMCA. Esta protección incluye cualquier material con copyright, como que no puedas acceder a un eBook encriptado u otro material protegido por la encriptación (como DVDs cuyo uso esté restringido en zonas concretas). Esta protección también alcanza el código de los dispositivos inteligentes.

El bibliotecario del Congreso tiene autoridad para establecer exenciones a estas normas. Por ejemplo, aquellos que estén haciendo una investigación “de buena fe” sobre la seguridad de programas de ordenador o dispositivos pueden evitar los controles que eviten el acceso al material con copyright. También, las redes wireles pueden desbloquear o hacer “jailbreak” a smartphones para transferir el dispositivo de una red a otra. Sin embargo, estas medidas no dan a los consumidores el control sobre sus dispositivos.

En octubre de 2018, el bibliotecario del Congreso adoptó una norma que trata a los smartphones y dispositivos similares como a los coches y equipamiento agrícola. Una exención precia de la DMCE da a los propietarios de vehículos terrestres el derecho a repararlos si se averían. Ahora, los propietarios de smartphones y los reparadores profesionales, pueden acceder legalmente al software del dispositivo para corregir cualquier problema técnico. Sin embargo, solo porque puedas hacer esto legalmente no significa que seas capaz de hacerlo, porque los fabricantes de smartphones no tienen el deber de hacer que sus dispositivos sean más accesibles a los consumidores. Las medidas antimanipulación son cada vez más rigurosas, así que estas nuevas regulaciones pueden ofrecer a los consumidores un derecho sin un remedio práctico.