Mordidas de perro y responsabilidad civil

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Todos hemos oído eso de que el perro es el mejor amigo del hombre, que las mascotas pueden animar nuestros días y alargarnos la vida. Pero ¿qué ocurre si su mascota se porta mal? O lo que es peor, ¿si su perro lastima a una persona?

El derecho consuetudinario se regía por la regla de “una mordida” (one-bite rule), que responsabilizaba al dueño de un perro por las lesiones ocasionadas por el animal solo si este sabía o debía saber que el animal era propenso a morder. Dicho de otra manera, el dueño era responsable solo si el perro había mordido a una persona en el pasado. Sin embargo, esa norma se ha modificado por imposición de la ley. En la actualidad, 36 estados y el Distrito de Columbia han adoptado normas de responsabilidad objetiva. La responsabilidad objetiva puede imponerse por ley o jurisprudencia, y significa que el dueño de un perro es responsable por las lesiones ocasionadas por este, incluso si el dueño no sabía que el perro era propenso a morder. Es decir, el dueño también es responsable la primera vez que el perro muerde. Sin embargo, las normas de responsabilidad objetiva tienen ciertos límites: por ejemplo, si la persona provocó, lastimó o molestó al perro, es posible que el dueño no sea responsable por los daños que esta sufra como consecuencia. Algunos estados han labrado excepciones respecto de los perros que pertenecen a cuerpos policiales y de perros que atacan a intrusos en su propia casa.

Solo los estados de Alaska, Arkansas, Idaho, Kansas, Misisipi, Nevada, Nuevo México, Nueva York, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Texas, Vermont, Virginia, y Wyoming carecen de algún tipo de responsabilidad objetiva, aunque Washington D. C. y otros cuatro estados –Georgia, Carolina del Norte, Tennessee y Virginia Occidental– imponen la responsabilidad objetiva solo si un perro provoca una lesión cuando está “suelto” o sin correa.

En los últimos años, las denuncias de lesiones ocasionadas por perros han aumentado: hubo más de 18 000 demandas por responsabilidad presentadas en 2017, con una indemnización promedio que ronda los 40 000 dólares (respecto de los casi 20 000 dólares en 2003). Los expertos atribuyen este incremento al aumento en los costos médicos. Además, la categoría “lesiones ocasionadas por perros” es amplia y contempla no solo las mordidas de un perro, sino también otro tipo de lesiones, como, por ejemplo, las que puede sufrir una persona cuando un perro persigue a un ciclista o le salta a un transeúnte. De hecho, si su perro corre a toda velocidad delante de un auto, y el auto resulta dañado al toparse con el perro, usted puede ser responsable por los arreglos.

Los dueños de perros a los que les preocupe la posibilidad de pagar indemnizaciones debido al mal comportamiento de su mascota pueden informarse sobre los seguros de responsabilidad a su disposición o familiarizarse con las leyes de responsabilidad sobre mascotas de su estado. Si bien tener una mascota supone muchas sorpresas agradables, pagarle la factura médica a la víctima de una mordida de perro no debería ser una de ellas.

 

Kathleen Davies es redactora de GetLegal.com. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan, y ha ejercido el derecho e impartido cursos de redacción jurídica e incidencia política.