Por qué es importante el Tribunal Supremo

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por Kathleen Davies

Con el nombramiento del Juez Brett Kavanaugh en el Tribunal Supremo, este prestigioso cuerpo judicial y su importancia ha irrumpido en la vida de los ciudadanos gracias a una gran presencia en las noticias. Un hecho que deja patente la vitalidad de una entidad que ya tiene más de doscientos años de historia. El Tribunal Supremo fue creado por el Artículo 3 de la Constitución y tenía la intención de ser la última instancia judicial para las disputas relacionadas con el derecho constitucional. Como tal, podría parecer que es una institución lejana a la vida ordinaria de los ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, las decisiones que se toman en los juzgados de más alta instancia, pueden tener un gran impacto en los asuntos diarios y ordinarios.

Aunque el Artículo 3 de la Constitución señala la necesidad de que exista una rama judicial federal, el Tribunal Supremo es el único juzgado que viene definido de hecho en la Constitución. El poder judicial, junto con el ejecutivo y el legislativo conforman las tres ramas del Estado federal de los EEUU. Aunque el término “control y equilibrio” no aparece en la Constitución, las tres ramas del Estado se pensaron para evitar que el poder se concentrase en cualquier grupo. La composición de la Corte, en ningún caso se establece mediante un proceso o estatuto, en vez de eso, la composición de la Corte se debe al Congreso. Según la Judiciary Act de 1789, el Tribunal se componía originalmente por seis jueces. El número de jueves ha fluctuado entre cinco y diez, hasta que la 1869 Act of Congress fijó el número en nueve, un número que se correspondía con el número d circuitos judiciales en aquel momento.  Aunque este número no haya cambiado en un siglo y medio, el Congreso podría cambiarlo en cualquier momento.

El caso de 1804 de Marbury v. Madison estableció el poder del Tribunal Supremo para revisar la constitucionalidad de las leyes del Congreso. Esta decisión, significa que el Tribunal Supremo puede derogar cualquier ley en la que encuentre un conflicto con la Constitución. El proceso, también estableció la posición del Tribunal como una rama del Estado tan poderosa y significativa como el Congreso y la Presidencia: las otras ramas del Estado pueden redactar y ejecutar las leyes, pero el Tribunal Supremo tiene la autoridad final para decidir si esas leyes cumplen con la Constitución. Este hecho solo subraya la importancia del Tribunal, pero éste también ha decidido casos que han tenido un gran efecto en el derecho de los Estados Unidos y su cultura.

Las decisiones del Tribunal Supremo han establecido la constitucionalidad de muchas leyes y prácticas, y en algunos casos, sus nombres son más conocidos que las prácticas a las que se refieren. Por ejemplo, Brown v. Board of Education se ha convertido en la abreviatura del proceso de desegregación en las escuelas. En una decisión unánime en 1954, la corte sostuvo que obligar a los niños a asistir a escuelas públicas racialmente segregadas violaba la Cláusula de Protección Igualitaria de la Decimocuarta Enmienda, derogando la doctrina de servicios e instalaciones “separados pero iguales” establecida en 1896 por Plessy v. Ferguson. Miranda v. Arizona dio su nombre a la lista de derechos que se lee a un sospechoso bajo custodia policial. “Mirandizing”, o mirandizar en castellano, a un sospechoso implica que el oficial informe al sospechoso de su derecho constitucional a permanecer en silencio.

El Tribunal también ha sido la voz decisora de controversias culturales que afectan a algunos de los aspectos más íntimos de las vidas de los ciudadanos. La sentencia de 1973 Roe v. Wade extendió el derecho a la privacidad (que no venía explícitamente definido en la Constitución, pero que forma parte de los “derechos en penumbra” que se derivan de aquellos articulados en la Carta de Derechos) para que incluyese el derecho de abortar. La Corte también ayudó a definir quiénes tienen derecho a la protección del matrimonio. En Loving v. Virginia, el Tribunal abolió las prohibiciones contra el matrimonio interracial. Más recientemente, un caso sobre los caprichos de la regulación fiscal ayudó a pavimentar el camino hacia un reconocimiento legal más amplio del matrimonio gay. Thea Speyer y Edie Windsor estaban casadas en Canadá y su matrimonio había sido reconocido por el estado de Nueva York, pero cuando falleció Speyer, Windsor se vio como responsable de una deuda de cientos de miles de dólares debido a que las dos mujeres no cumplían los requisitos para acogerse a la exención fiscal por matrimonio de la ley federal. En consecuencia Windsor se querelló contra los EEUU invalidando la ley federal Defense of Marriage Act (que definía el matrimonio como entre un hombre y una mujer) sobre la base de la Protección Equitativa. Esta decisión fue la base para una expansión subsecuente del derecho al matrimonio según Obergefell v. Hodges. Así que puesto que la ley da forma a la vida privada y porque el Tribunal Supremo tiene el poder de interpretar dicha ley, la composición del Tribunal Supremo es importante.

Durante varios meses tras la muerte del juez Antonin Scalia, el congreso rehusó a confirmar la propuesta de reemplazo del presidente Obama. Durante ese tiempo, el tribunal solo tuvo ocho miembros, lo que significaba que cualquier decisión podía quedar en punto muerto. Con el nombramiento del juez Neil Gorsuch, se volvió a abrir el camino a la toma de decisiones. Muchas de estas decisiones reciente, pueden tener impactos profundos y poco anticipados.

Durante los últimos pocos meses, el Tribunal Supremo ha resuelto un caso que atañía a una empleada pública que argumentaba que, puesto que no pertenecía al sindicato, no debería tener que pagar su “parte justa” de las tasas para disfrutar de los servicios básicos del sindicato. Ya hay una ley para que los empleados no tengan que formar parte o pagar a los sindicatos. Los demandantes en Janus v. AFSCME presentaron el caso como una violación de los derechos de la Primera enmienda, y el Tribunal decidió con opiniones divididas mediante una votación 5 a 4. Según la opinión de la mayoría, el juez Samuel Alito escribió que exigir a los trabajadores que paguen las tasas de un sindicato era equiparable a subsidiar el discurso privado. Los efectos de esta decisión serán probablemente muy amplios: la sentencia específica de Janus podría desalentar la membresía en los sindicatos públicos y el razonamiento del tribunal, podría animar a la gente a reclamar y rechazar el pago de cualquier tarifa con la que no estén de acuerdo, desde las comunidades de propietarios hasta los impuestos.

El Tribunal Supremo tiene agendado oír treinta y ocho casos en este curso. Dichos casos incluyen la consideración de si un recluso con incapacidad mental puede ser ejecutado por un crimen que no recuerda, y si cuando un inmigrante queda libre de su custodia criminal queda exento del arresto obligatorio, y cómo afecta la ley de especies en peligro de extinción (Endangered Species Act) al uso privado de un terreno que no es crítico para la conservación de las especies. Estos casos, también pueden afectar a varias leyes constitucionales y federales, incluyendo la Primera Enmienda, la ADEA y la ley sobre las prácticas justas del cobro de deudas (Fair Debt Collection Practices Act). Todos estos casos prometen ejercer una importante influencia de los derechos de libertad de expresión, de los trabajadores y de los recursos jurídicos de los consumidores. Pero, puesto que los miembros del Tribunal Supremo son nombrados de por vida, es probable que la filosofía jurídica de cualquier persona nombrada para esta instancia tenga ramificaciones en los derechos de los ciudadanos durante los siguientes años. Se han necesitado sesenta años para que Brown deshiciese el daño infringido por Plessy, así que los efectos de una sola sentencia, pueden tener la duración de una vida entera.

Kathleen Davies es redactora de GetLegal.com. Licenciada por la Facultad de Derecho de la University of Michigan Law School, ha ejercido la abogacía e impartido clases sobre redacción legal y derecho.