¿Qué contempla la Ley de Derechos Educativos y Privacidad Familiar (FERPA)?

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Imagine por un instante que tiene un altercado con la escuela a la que asiste su hijo por una acción disciplinaria; o que está envuelto en una polémica que está en la mira de los medios de comunicación. Ahora imagine que la escuela de su hijo decide hacer público su expediente disciplinario, o que su maestra de la escuela primaria decide contarles a los medios acerca de algo nada halagador que usted hizo cuando era niño. Ambos escenarios han aparecido en las noticias: la directora de un grupo de escuelas charter citó el expediente disciplinario de un alumno para defender sus políticas; y una maestra describió un escenario crítico sobre el asesor presidencial Stephen Miller conocido por su mala reputación. Es probable que ambos escenarios representen una violación de la FERPA.

La Ley de Derechos Educativos y Privacidad Familiar (Family Education Rights and Privacy Act, FERPA) permite que los padres accedan a la información que tiene la escuela sobre sus hijos, que soliciten que esta información se modifique, y prohíbe la divulgación no autorizada de cierta información. Cuando un alumno cumple los 18 años, el control de esa información pasa de los padres al alumno. Dicho esto, la escuela puede divulgar cierto tipo de información sin el previo consentimiento de los padres, siempre y cuando dé un aviso previo. Este tipo de información incluye la dirección y el número de teléfono de un alumno, las fechas en que asistió a la escuela y la lista de actividades. Sin embargo, los padres pueden impedir la divulgación de dicha información si notifican a la escuela por escrito que no quieren que esa información se trate como si fuera la “información de un directorio”.

La FERPA también permite la divulgación de otros tipos limitados de información, como tareas evaluadas por compañeros y registros de organismos de seguridad. Sin embargo, no todos los registros de los alumnos están sujetos a divulgación. La FERPA impide la divulgación no autorizada de otras categorías de información, incluidos notas, información financiera y expedientes disciplinarios. En general, la divulgación se limita adicionalmente a las audiencias pertinentes: una escuela no puede divulgar información a nadie sin un interés legítimo con fines educativos en esa información. La FERPA refleja un compromiso con la privacidad de los alumnos, y el derecho de los alumnos y sus familias de controlar el acceso a esa información. Si bien en la FERPA no se prohíbe explícitamente contar historias poco halagadoras sobre los alumnos, esto puede considerarse el tipo de información privada que no puede divulgarse a terceros sin un interés legítimo con fines educativos. (En el caso de la maestra de Stephen Miller, fue suspendida a la espera de que se determine si sus comentarios “cumplían con las políticas de privacidad vigentes”). Este compromiso significa que los expedientes disciplinarios y las historias poco halagadoras no pueden divulgarse sin que exista una repercusión.